La volatilidad mide cuánto se mueve el precio de un instrumento a lo largo del tiempo, al alza o a la baja, con independencia de la dirección.
No indica hacia dónde irá el precio, solo cuán grandes suelen ser las oscilaciones. Una volatilidad más alta implica un rango más amplio de resultados posibles, por lo que debería determinar la distancia del stop y el tamaño de la posición.