Un stop-loss es una orden de salida planificada de antemano que cierra una operación cuando el precio alcanza un nivel establecido, limitando la pérdida.
Convierte un riesgo previsto en uno real y otorga a la posición una pérdida máxima conocida antes de entrar. Un stop es una instrucción de salida, no una garantía de precio: en mercados rápidos o con gaps, la ejecución puede ser peor que el nivel del stop.